¿En tu casa o en la mía? | Adrenalina

¿En tu casa o en la mía?

Publicado Por | 05 julio , 2013 | Blog Adrenalina, Reputación, Reputacion online | No Comments

Depende para qué, Vds. ya me entienden. Y como que las interpretaciones pueden ser múltiples y más de un visitante puede pensar que se ha equivocado de Blog, una aclaración. Vamos a hablar a partir de ahora que podemos hacer para trabajar la reputación online de un cliente y donde. Y como hemos de adaptarnos a hacer lo mismo de formas distintas. En su oficina o en la nuestra.

Y por ello, este post podría haberse titulado también “El día después” porque de eso trata básicamente, de como empezamos a trabajar el día después al cierre de un acuerdo para trabajar sobre una reputación, en su prevención o reparación, da lo mismo. Los retos son parecidos y por eso me gustaría lanzar algunas reflexiones sobre cual es la forma más efectiva de convivir con gente nueva.

Trabajando desde dentro

De algún modo, hemos de convertirnos en parte de la empresa, aunque sea por poco tiempo. Prevenir, crear una estrategia e intentar solucionar problemas, sólo es posible desde un conocimiento tan profundo como sea posible de un producto o servicio y de quien lo vende. Eso sólo es posible trabajando desde dentro: “in-house” como dicen los presumidos.

Hay que conocer, preguntar, buscar causas, leer documentos, escuchar, mezclarse (con permiso) en las conversaciones y proponer cosas, que probablemente, no se hacen porqué significa en algunos casos poner patas arriba procesos mentales y organizativos que funcionan del mismo modo desde hace mucho tiempo.

Y eso hay que hacerlo con prudencia, con suavidad. Cuando uno acude a una casa que no es la suya aunque haya sido invitado, la cortesía es fundamental. Por ese motivo empezamos a trabajar intentando molestar lo menos posible y a la vez aprovechando el tiempo a la mayor velocidad.

Manejando términos nuevos

Nos han explicado cuales son los problemas a los que se enfrenta una empresa y nos piden soluciones pero tendremos que hacer algunos cambios y eso no gusta. Los consultores se han enfrentado a esa situación desde el principio de los tiempos sólo que en algunas ocasiones y como asesores externos, entran en tromba y casi pisoteando a los dueños de lugar y eso crea situaciones incómodas.

En nuestro caso, hay un factor de complicación añadido. Manejamos palabras y conceptos totalmente nuevos, que poca gente conoce y entiende. La identidad en la red, la visibilidad de un proyecto en los motores de búsqueda, la reputación o la capacidad de conversión de una página, dependen de técnicas y procedimientos que el 80% de los cuadros directivos de empresas, grandes y pequeñas, desconocen completamente.

Y hablar de SEO, de landing pages, de analítica o de factores de conversión a un cliente, exige que este sepa exactamente de que estamos hablando y como cualquiera de estos palabros afecta a su negocio.

Imprescindible, la atención del cliente

Y al hacerlo, es imprescindible no ser unos frikis dando por sentado que todo el mundo conoce el peculiar lenguaje de la red. Hay que explicar las cosas despacio, de forma didáctica y centrando la explicación en términos muy concretos que afecten a la situación de cada proyecto. Es en esas ocasiones, cuando resulta conveniente que nuestro interlocutor cambie de escenario. De su casa pasamos a la nuestra. Porqué en muchas ocasiones, resulta extremadamente difícil conseguir que un cliente nos destine un par de horas.

En su despacho hay demasiadas distracciones y llamadas. Si conseguimos traerlo a nuestro terreno y conseguir su atención sin que esté demasiado pendiente del teléfono, podremos explicar algunos conceptos claves, cosas de las que nunca había oído hablar y que son fundamentales para que un proyecto triunfe o se estrelle.

Y esas visitas a una y otra casa, se han de repetir con cierta periodicidad en el tiempo. Haríamos todos un mal negocio si nos limitásemos a dar unas mínimas enseñanzas al cliente, un libro de instrucciones rápidas y acto seguido lanzarlo de cabeza a la red para dedicarnos a otra cosa. Hay que acompañar a los proyectos un cierto tiempo. Distinto en cada caso y con diversos grados de implicación.

Seguir el ritmo de los cambios

Y refrescando conocimientos con cierta frecuencia. Desde el día que visitamos al cliente por primera vez en su despacho, hasta que hemos completado las tres fases básicas: monitorización, diagnóstico y plan de acción, pueden pasar unos cuantos meses. He escrito más de una vez que este es un proceso lento. Los milagros no existen y son necesarias bastantes reuniones para compartir ideas y experiencias y un montón de horas de trabajo.

Es posible que pasado ese tiempo, muchas cosas hayan cambiado. Más que posible, es muy probable. La evolución de la red social es extremadamente rápida y los comportamientos y actitudes, y también el asesoramiento, han de acompañar esos cambios. La reputación depende de ello, y la identidad de marca, que es lo mismo, también.

Continuará …

Autor: Odón

Periodista. Casi toda mi vida en carreras y entre pilotos. La red ha cambiado para siempre la comunicación entre personas y empresas.

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