La batalla de los navegadores

La batalla de los navegadores

Publicado Por | 07 mayo , 2013 | Blog Adrenalina, Social Media | No Comments

Nunca pensé que escribiría esto, pero cada vez tengo más claro que cuando vivíamos contra Internet Explorer todo era un poco más fácil. Alguien puede pensar que me he vuelto loco porqué en los últimos años disfrutamos de una gran variedad de navegadores más rápidos y potentes que nos permiten ir de un lado a otro de la red con eficacia, seguridad y con múltiples extensiones que nos hacen la vida más fácil.

Hasta aquí, todo perfecto. ¿Pero alguien ha pensado en los técnicos y desarrolladores que construyen páginas estupendas y que no pueden ver …… sus propios clientes?

Es un asunto con el que nos peleamos a menudo todos aquellos que colaboramos con empresas, grandes y pequeñas, en la renovación de sus páginas Web, en trabajar la reputación online, y por supuesto, el posicionamiento en buscadores y la optimización de los procesos de compra y conversión.

Nunca he entendido porqué muchas compañías tienen verdadero pánico a la puesta al día del software corporativo y uno de los casos más llamativos es el de los navegadores. Siendo como son una parte imprescindible del trabajo diario, se utilizan y mantienen contra viento y marea versiones casi obsoletas, que además tienen grandes problemas de seguridad. Son, básicamente, el síntoma de una actitud.

Un cambio de cultura necesario

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Y no hay gran cosa que hacer, al menos de momento. Aunque ese es uno de los principales retos con los que hay que luchar porque la cultura corporativa de las empresas tiene muchos tabúes que romper y el de poner sus sistemas al día es uno de ellos. Y no estoy hablando de programas de control de stock, facturación o contabilidad.

Esa es otra historia. Estoy hablando de algo tan simple como tener acceso a redes sociales, instalar un cliente de ftp para transferir archivos y actualizar navegadores a versiones que reflejen el trabajo de modernización de una Web.

Y son destacables los picores o dudas que provoca la sugerencia de instalar cualquier programa de monitorización de redes que son vistos como espías internos cuando su función es exactamente la contraria. Como decían en Expediente X: “La verdad está ahí fuera”. Y en lugar de tener eso en cuenta, la actitud en muchos despachos es cerrar y cerrar aún a costa perder eficacia y productividad.

Eso provoca situaciones ridículas como presentar al cliente modificaciones en una Web que el responsable del proyecto ha de ver y aprobar… desde su casa ¡¡. Porque en la oficina trabaja con una maquina cuyo software no lee la mayoría de formatos de video o porque ni una sola cuenta de correo electrónico de su departamento tiene la suficiente capacidad como para recibir ficheros de gran capacidad.

Dispositivos propios: ¿La solución?

Sistemas como We Transfer han arreglado parcialmente ese problema, pero no del todo. El fenómeno BYOD (Bring Your Own Device) se empieza a extender en Estados Unidos y como siempre ocurre en estos casos llegará aquí dentro de poco.

Muchas empresas se dan cuenta, ante el pánico absoluto de los responsables de sistemas, que los empleados son más productivos y eficaces si pueden trabajar con sus propios ordenadores, con software actualizado y con el que acceden, con determinados protocolos de seguridad, a las redes internas de la compañía. Ese fenómeno llegará pero tardará un cierto tiempo.

Por ello, y antes de planear determinadas acciones en una Web, programas concretos de gestión, o instalar cualquier CMS, lo primero que hemos de preguntar es que versión de Explorer tiene el cliente instalado en su oficina. Ni les cuento sus respuestas cuando se les habla de Chrome o Firefox.

Y a partir de ahí comenzar a trabajar. Y será difícil la tarea de mejora de una Web puesta al día si no garantizamos que en un PC vetusto, quien paga pueda ver lo que se hace. No sirve de nada, o resulta difícil de explicar que el resto de la humanidad si ve correctamente aquello que hacemos.

Los tablets nos ayudan un poco. Ante una reclamación, siempre se puede pedir a un cliente que coja su Ipad y verifique que se ve aquello que en su ordenador habitual no se puede ver. Y ante la duda hay que igualar por lo bajo eliminando en algunos casos ideas potentes y que podrían contar con mejor posicionamiento.

Es bien sabido que no se puede hacer una buena labor de SEO si no se tiene un buen punto de partida. Llegados a este punto, también toca entonar un mea culpa.

Bienvenidos al mundo real

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En ocasiones, los técnicos, consultores, programadores y demás frikis que ayudamos a empresas a sobrevivir en la red, no tenemos en cuenta la situación real de mucha gente.

Partimos de la base, porque nos parece inconcebible otra cosa, que todo el mundo dispone de la última versión de su sistema operativo, de un navegador totalmente actualizado, que tiene en la oficina una línea de fibra óptica (la velocidad de las redes en las empresas es otro drama que parece no tener remedio) y que trabaja desde un IMac galáctico con pantalla de 24 pulgadas.

No es así ni mucho menos. La realidad es otra y las carencias son muchas. Técnicas y culturales. Ahí está, precisamente, la gracia de nuestro trabajo. El reto es solucionar (poco a poco) esas carencias y ofrecer soluciones. El primer reto es ponerse en la piel del cliente, saber con que cuenta y con que medios no podrá contar. Y a partir de ahí, colaborar y ayudar. No es fácil, y somos capaces de conseguirlo en la mayor parte de ocasiones, pero los de los navegadores, creanme, tiene tela.

Autor: Odón

Periodista. Casi toda mi vida en carreras y entre pilotos. La red ha cambiado para siempre la comunicación entre personas y empresas.

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